El tejido industrial europeo opera bajo una premisa clara: la sostenibilidad ya no es opcional. La presión regulatoria, la escalada en los costes de las materias primas y las exigencias de descarbonización de los mercados globales han transformado la gestión verde en un factor de competitividad pura. En este escenario, la norma ISO 14001 se consolida como el estándar internacional de referencia para estructurar el desempeño ambiental de las organizaciones.
