Ante la saturación de las redes sociales y la visión túnel del algoritmo, plataformas como Patreon o Substack han abierto espacios en paralelo para conectar de otra forma con los seguidores. Promueven fórmulas para financiar a los creadores de contenido basadas en el micromecenazgo, un viejo concepto en internet que ahora sí parece cuajar.
